Abril para vivir, abril para soñar

Por Elizabeth Ortega

Cada mes tiene su flor, y la de abril es la margarita, muy resistente a condiciones ambientales adversas. La leyenda cuenta que una ninfa se transformó en esta flor silvestre para escapar de las miradas. De ahí que se asocie a la inocencia, la alegría y la simplicidad. Un buen triángulo para vivir este tiempo de Pascua en el que resucitamos a una vida nueva. De hecho, estrenamos abril con el Domingo de Resurrección y durante el mes se celebran una serie de Días Internacionales que conducen nuestra mirada hacia problemas tan dispares como el autismo, la amenaza de las minas, que se aborda cada 4 de abril, la seguridad en el trabajo o la esclavitud infantil. Asuntos que debemos atajar para conseguir un desarrollo inclusivo y sostenible.

Si arrancamos el 1 de abril celebrando el Día Internacional de la Diversión en el trabajo y recordándonos cuánto bien nos hace generar un ambiente laboral distendido. El lunes 2  nos llevaron la mirada hacia el creciente problema del autismo y hoy 4 de abril recibiremos distintos mensajes sobre el peligro de las minas y los restos explosivos de guerra que constituyen una grave amenaza para la seguridad, la salud y la vida de la población local, además de un obstáculo para el desarrollo social y económico. Por ese motivo, la Asamblea General decidió en diciembre de 2005 que, todos los años se observara el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas.  Para llegar al viernes  6 de abril con una propuesta de Día Internacional que aborda el Deporte como herramienta para  el Desarrollo y la Paz. Durante el fin de semana recordaremos con un Día Mundial la importancia de velar por nuestra salud y apoyar un desarrollo igualitario entre razas, pueblos y géneros. Y ya el domingo se reflexionará sobre  el Genocidio cometido en Rwanda y la discriminación que aún azota al Pueblo Gitano.

Y seguimos con un calendario que para el próximo lunes 16 de abril nos abre una ventana vergonzosa delante de nuestros ojos con los datos alarmantes de esclavitud infantil en 2018.

Un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo – OIT y de la Fundación Walk Free, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones – OIM, revela la verdadera escala de la esclavitud moderna en todo el mundo. Los datos, lanzados a finales de 2017, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, nos hablan de 40 millones de personas víctimas de la esclavitud en nuestros días y 152 millones de niños entre 5 y 17 años sometidos al trabajo esclavo infantil – 11 millones de ellos en América Latina.

El estudio demuestra que las mujeres y las niñas son las más afectadas por el problema, representando 71% del total. Las mujeres representan 99% de las víctimas del trabajo forzado en la industria comercial del sexo y  el 84% de los casamientos forzados. Y el trabajo infantil queda concentrado principalmente en la agricultura (70,9%) sector de servicios (17,1%) e industria (11,9%). Un asunto en el que todos tenemos algo que hacer o decir.

El tercer domingo de este mes de abril tendremos todos presente los cuidados que nos demanda la Madre Tierra

y el lunes 23 veremos como el binomio libro y rosa se va extendiendo por toda España.

La celebración del día del libro se remonta a 1926 en homenaje a las efemérides de tres inmortales de las letras como Cervantes que fallecía el 23 de abril de 1616, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentarnos a descubrir el placer de la lectura.

La idea original de la celebración del Día del Libro partió del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndole a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y aprobada por el rey Alfonso XIII de España en 1926. El 7 de Octubre de 1926 fue el primer Día del Libro, poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro, donde este día coincide con Sant Jordi – San Jorge, patrón de Alemania, Aragón, Bulgaria, Cataluña, Etiopía, Georgia, Grecia, Inglaterra, Líbano, Lituania, Países Bajos, Portugal, Eslovenia y México. Es tradicional regalar una rosa al concluir una lectura, evento o pregón y que los enamorados y personas queridas se intercambien una rosa y un libro.

En 1995 el día del libro se convierte en una FIESTA MUNDIAL. El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores (UTE), y presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En 1995, se aprobó por la UNESCO la proclamación del 23 de abril de cada año como el “Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor”.

Existen miles de lugares de interés en más de 100 países para celebrar el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor. Por ejemplo, en Madrid realizan más de 600 actos el 23 de abril, preámbulo de la Feria del Libro con 15 días de duración.

En la recta final del mes, el 28 de abril se abordará el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo  que se une con el Día Mundial contra el Trabajo Infantil se unen en una campaña conjunta para mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes y poner fin al trabajo infantil.

La campaña tiene como objetivo acelerar la acción para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, en particular la meta 8.8 de promover entornos de trabajo seguros para todos los trabajadores para 2030 y la meta 8.7 de poner fin a todas las formas de trabajo infantil para 2025. A fin de lograr estos objetivos en beneficio de la futura generación de la fuerza de trabajo se requiere adoptar un enfoque concertado e integrado para la eliminación del trabajo infantil y la promoción de una cultura de prevención en materia de  seguridad y salud en el trabajo.

Los 541 millones de personas jóvenes trabajadoras de 15 a 24 años (entre las cuales se cuentan 37 millones de niños y niñas en situación de trabajo infantil peligroso) representan más del 15 por ciento de la fuerza laboral mundial y sufren hasta un 40 por ciento más de lesiones ocupacionales no mortales que los trabajadores adultos de más de 25 años.

Muchos factores pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas jóvenes a los riesgos en el trabajo, como su etapa de desarrollo físico y psicológico, la falta de experiencia laboral y de capacitación, la limitada conciencia de los peligros relacionados con el trabajo y la falta de poder de negociación que puede llevar a los trabajadores jóvenes a aceptar tareas peligrosas o malas condiciones de trabajo.

La campaña del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo de 2018 destaca la vital importancia de abordar estos desafíos y mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes, no solo para promover el empleo juvenil decente, sino también para vincular estos esfuerzos en la lucha contra el trabajo infantil peligroso y todas las otras formas de trabajo infantil.

El domingo 29 nos animarán a cuidar la  Solidaridad y Cooperación entre Generaciones,  para cerrar el mes con un homenaje a la Danza y al Jazz.

Y para reflexionar con Carlos Cano como abril es un mes para vivir y para soñar… con un mundo mejor.