Como en casa

Por María Suárez

Con el adviento comienza la Navidad, asociada a la felicidad que conlleva estar rodeado de los tuyos. La soledad impuesta, especialmente en esta época del año, es un sentimiento que puede desbordarnos a todos. De hecho, en la Comunidad de Madrid, 248.000 personas mayores viven solas, 14.000 más que el año pasado. Hoy les presentaremos otra forma de vivir la Navidad, cuando la familia no es de lazos de sangre sino del roce del día a día, en cuatro residencias de mayores: Santísima Virgen y San Celedonio, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Santa Mª de los Ángeles de Torrelodones y San Miguel Arcángel en Guadarrama, vinculadas con el Arzobispado de Madrid, en las que más de 300 personas vivirán estas navidades Como en casa.

“Las celebraciones navideñas de la residencia están pensadas para crear un ambiente de familia y se consigue muy bien” afirma Sofía, residente de la Residencia de Santísima Virgen y San Celedonio desde hace más de 16 años, que nos relata desde la voz de la experiencia y con una mirada llena de amor y cariño cómo vive la espera del nacimiento del Señor en la que, sentencia, “es mi casa y estoy muy feliz en ella”. Desde otra perspectiva, Carmen es una persona recién llegada al mismo centro, una mujer muy participativa y alegre que desde hace solo unos meses se siente, según nos relata, muy feliz de haber dejado de vivir sola para estar acompañada en su día a día y poder seguir con su rutina normal, como si nada hubiera cambiado, como si siguiera en su propio hogar.

En la residencia de Santa Mª de los Ángeles de Torrelodones entablamos conversación con una residente que cree que las navidades ya no son como antes, porque dice: “hemos perdido el espíritu de salir a la calle a cantar villancicos y pedir el aguinaldo”. A pesar de ello sigue con entusiasmo de poder disfrutar de su familia unos días, aunque Carmen nos confiesa: “me gustaría algún año poder disfrutar de la magnífica comida que preparan aquí en la residencia, elaboran unas mesas que muchas casas envidiarían por su decoración y por el menú”.

Las religiosas de la comunidad de Monjas Redentoristas acaban de cumplir su primer año como miembros de la residencia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. La madre superiora, Asunción, junto con Teresa, Felicidad y Soledad son las hermanas que quedan de su comunidad que con alegría y entusiasmo nos relatan que se trasladaron al centro tras ceder el monasterio de Cristo redentor al colegio diocesano Mª Inmaculada de Joaquín Turina para ayudar al mejor funcionamiento del mismo y dar cabida a la educación para más alumnos, sin perder la esencia del Coro de la iglesia, como le preocupa a la hermana Teresa, encargada del mismo durante los años que vivió en el monasterio. La Navidad la esperan con mucha ilusión por disfrutar con el resto de residentes de los actos litúrgicos, como la Misa de Gallo o el nacimiento de Cristo y por repartir con sus compañeras su cariño en estas fechas tan especiales, mientras no dejan de lado sus cánticos y rezos propios de estas fechas.

Los directores de cada uno de los centros han querido transmitirnos el valor añadido que aportan en sus actividades para tener una celebración navideña característica y especial para cada uno de los miembros de esta gran familia.

La directora de la residencia de la Santísima Virgen y San Celedonio, Esther díaz, nos señala que: “la Navidad es un momento de compartir, de comunicación y alegría. La celebramos como si estuvieran en su propias casas. Tienen actividades durante el mes de diciembre, todos los días, vienen coros de niños a cantar villancicos y hay una participación muy directa con la parroquia de San Jorge, y su párroco. Además realizamos un concurso de belenes y de felicitaciones entre los distintos pabellones del centro en los que colaboramos todos, tanto residentes como empleados. Las hijas de la Caridad colaboran con una implicación absoluta ya que llevan más de 100 años con nosotros, en la que es su casa”.  

Estrella Gallego, directora del centro residencial Santa María de los Ángeles, nos reseña que lo más característico es que tienen acogidos a ancianos en situación de alta vulnerabilidad, “por lo que abrimos nuestra casa a la parroquia y a todos aquellos que quieran estar. En navidades vienen un batallón de chavales a acompañarlos durante el día, a comer con ellos e incluso a acostarlos por la noche. Siempre hay presencia de los jóvenes del colegio de San Ignacio de Loyola de Torrelodones. También tenemos un ritual que consiste en que las familias donen alimentos, y con ellos elaboramos la cena de Nochebuena”.

Por otro lado, desde la residencia  de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, su director Josep Antoni Montes, ha hecho especial hincapié en la importancia que tienen todas y cada una de las residentes. Así como que los pilares sobre los que se sostienen son la Gobernanta y demás auxiliares y trabajadores sociales que guían, ayudan y acompañan día a día a las personas que allí se alojan.

Nos trasladamos hasta Guadarrama donde el gerente de la residencia San Miguel de Arcángel, Ignacio Casanova, nos cuenta la importancia que tiene para él las cenas de Nochebuena y Nochevieja, ya que “desde hace varios años pasamos esas cenas mi hermano y yo con todos los residentes, sirviéndoles las copitas de sidra y los postres para compartir ese momento tan especial con ellos”. Como actividades típicas de estas fechas tienen visitas de varios coros infantiles con los que, según apunta: “los mayores se emocionan mucho, además de la creación de felicitaciones navideñas, que como novedad de este 2017, han presentado a concurso en la Comunidad de Madrid”.

Los trabajadores sociales también hacen una labor encomiable para todas las personas que están en estos centros, ayudándoles día a día a no dejar de desarrollar sus capacidades cognitivas y físicas, en estas fiestas especialmente con manualidades y actividades emotivas para ellos.

Por último, aunque quizá lo más importante, nos acercamos también a los fogones de cada centro para adentrarnos en lo característico de la Navidad, el festín de celebración para la cena de Nochebuena y la comida del 25 de diciembre. Entre cazuelas, hornos y ricos alimentos los cocineros de los centros consiguen hacerles sentir como en casa con gambones, cordero guisado, pescado al horno, sidra y muchos manjares más que podrán disfrutar nuestros mayores como menú especial de estas fiestas.

Como en todas las cenas de Navidad se recordarán a los que ya no están con nosotros físicamente pero serán inmortales en la memoria de todos los que los conocimos y compartimos con ellos retazos de su vida. Entre estas ausencias destacamos la de Trini Muñoz, la poetisa popular que vivió sus últimos años en el centro residencial Santa María de los Ángeles de Torrelodones donde se le reconoció su vitalidad poniéndole una calle que nos recuerda la alegría de vivir que derrochaba una mujer que sobrevivió a las guerras, hambrunas, y muertes de sus seres queridos. A sus 104 años lo que le pedía a Dios cada noche era ver otro nuevo amanecer y cuando la llamara que se fuera en paz. Y así fue el pasado mes de noviembre. El recuerdo de sus risas, poesías y anécdotas amenizarán la cena de Navidad en la que fue su casa en los últimos años.