El arte de la vida

El filósofo francés François-Marie Arouet más conocido como Voltaire, padre de la Ilustración, dijo que: «el arte de la vida consiste en hacer de la vida una obra de arte». Esta cita, nos sirve de punto de partida para dar a conocer el ambicioso proyecto con el que el colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones, pretende convertirse en un referente educativo y cultural a nivel regional, gracias a la implementación a partir del próximo curso académico del Bachillerato de Artes.

El viernes 16 de junio fue la fecha elegida por el colegio para mostrar a los padres interesados las posibilidades que este nuevo itinerario tiene que ofrecer a sus hijos. En una sesión informativa, a la que fuimos invitados, el cuerpo directivo y docente del centro hizo un repaso del programa de asignaturas, que desarrollarían los alumnos durante los dos cursos de bachillerato. Además de aquellas materias troncales que son comunes a todos los estudiantes, se pudieron conocer las específicas de arte, como por ejemplo: fundamentos del arte, cultura audiovisual, tecnologías de la información y la comunicación, o análisis musical entre otras para primero de bachillerato; y diseño, historia de la música y de la danza, o dibujo artístico entre las destacadas del segundo año.

A lo largo de la presentación se pusieron de manifiesto los objetivos educativos que han acompañado a este colegio desde su fundación hace más de 50 años: la necesidad de despertar el interés por la realidad en su totalidad, con el deseo de la búsqueda de la verdad por bandera; la importancia de la relación entre el educador y el alumno, dónde este último se convierte en protagonista de su propia formación, siendo guiado por los profesores para ayudarle en su crecimiento personal; la capacidad de realizar un uso adecuado de la razón; de crecer con la libertad como compromiso y adherirse al bien común como meta principal; siendo solo algunos de los ejemplos del modo en el que se quiere formar en el Loyola.

Otra de las apuestas fuertes que se realizan desde este centro diocesano y que se mostraron a los padres son los de las metodologías, basadas en la formación con dispositivos móviles, trabajando los alumnos con un iPad que se les suministra desde primero de la ESO. El aprendizaje por proyectos, el trabajo cooperativo y las rutinas de pensamiento, son más muestras de métodos activos y dinámicos para la absorción del mayor número de contenidos y competencias posible. Cabe destacar de entre todos, la creación de un porfolio digital que cada alumno realiza por asignatura, y que en el caso del bachillerato artístico resulta un valor añadido, ya que da la posibilidad de poder mostrar una vez abandonada la formación escolar y ya inmersos en el mundo universitario o laboral, el trabajo que se ha venido realizando.

 

En esta parte de la jornada informativa, el director general del colegio D. Antonio Torres Montojo quiso trasladar a todos los asistentes «el compromiso y el esfuerzo que se ha invertido, no solo desde la institución sino desde el propio arzobispado de Madrid, al que está adscrito el San Ignacio de Loyola, para que el proyecto se convierta en un rotundo éxito». En la misma línea se pronunció D. Francisco Romo Adanero, director pedagógico del colegio San Ignacio de Loyola: «queremos y creemos que en cinco años el bachillerato de artes sea ya un proyecto sólido, y que en diez años pueda ser un punto de encuentro cultural de la Comunidad de Madrid». Junto con Dña. Nuria Antón, coordinadora de bachillerato y profesora de química y biología, actuaron de anfitriones de la sesión.

Una vez terminado este primer pase, más centrado en la parte académica del itinerario, pasamos a una de las dos aulas de artes, dibujo y plástica de las que disponen, donde se presentaron las tres escuelas oficiales complementarias al bachillerato de artes. La escuela profesional de danza, música y teatro. A través de sus respectivas directoras, pudimos conocer en profundidad el nivel de calidad y exigencia de la formación en artes escénicas que se ofrecerá en el San Ignacio a partir del año que viene.

El programa profesional, diseñado por expertos del mundo de la danza, el teatro, las artes escénicas y la música, sirven tanto para alumnos que comienzan su andadura dentro de este mundo como para aquellos que quieran acceder a estudios universitarios. Por eso las clases se dividen por niveles desde iniciado hasta avanzado, adaptándose a las necesidades de cada uno. En la escuela de danza se ofrece la posibilidad de realizar un bachillerato que permita adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para acceder a estudios superiores y empezar una carrera profesional; obtener una titulación de grado medio y hacer prácticas en compañías; o simplemente disfrutar de la danza como actividad complementaria, eligiendo el alumno el horario según le convenga. Gracias al convenio con la Universidad Rey Juan Carlos y al Instituto Superior de Danza Alicia Alonso (ISDAA), que convierte a la escuela en un centro adscrito, los alumnos que completen sus estudios de danza aquí, ingresarán directamente en los grados universitarios de la URJC, sin necesidad de prueba de acceso. El programa profesional se realizará en las tardes de lunes a viernes, y contará con maestros de renombre internacional con gran trayectoria profesional, y que han formado parte de algunos de los principales musicales del mundo. También permitirá la participación en clases magistrales y las prácticas en compañías profesionales de danza clásica, contemporánea, española y de teatro musical con las que la escuela tiene convenios.

Para la escuela de teatro San Ignacio, el desarrollo integral de la persona es el pilar sobre el que se sostiene, ya que consideran al teatro como el reflejo de la vida humana y su valor educativo en la imitación del bien y en la representación de las consecuencias del mal, siendo este arte una de las formas más antiguas de comunicación, expresión y transmisión de ideas y valores. Entre los objetivos que tiene se encuentran el desarrollo de las capacidades creativas y comunicativas del alumno, el fortalecimiento de la expresión corporal, gestual y vocal, el trabajo en equipo, el crecimiento de la memoria y la concentración, entre otros muchos. Este itinerario irá dirigido a aquellos que quieran cursas una carrera universitaria relacionada con el arte dramático, la danza, la música, el cine…

 

En la escuela de música San Ignacio, por su parte, se ofrecen clases de la más alta calidad con un servicio personalizado para cada alumno, a través de profesores altamente cualificados con estudios superiores de música y apasionados con este arte. Empezando desde infantil y pudiendo dar clases hasta la edad adulta, el centro permite realizar exámenes oficiales de la Associated Board of the Royal Schools of Music (ABRMS), el mayor proveedor mundial de evaluaciones de música.

Cabe decir, que todo esto no sería posible sin unas instalaciones acordes a las necesidades que este proyecto necesita, pero para el colegio San Ignacio de Loyola eso no supone un obstáculo gracias a las excelentes prestaciones que tiene, y sobre todo gracias al espectacular teatro Fernández-Baldor con capacidad para 414 personas y una superficie de 185 metros cuadrados, dotado de todos los accesorios necesarios para haberse convertido en su poco tiempo de vida, en una de las salas de artes escénicas más demandadas en la localidad de Torrelodones.

En nuestro recorrido por las aulas destinadas a las distintas artes hablamos con los padres de un chaval que ha decido decantarse por este bachillerato y por los estudios en violonchelo: «a veces con este tipo de cosas es mejor guiarse por lo que uno realmente quiere antes de por el qué dirán o por pensar si es o no la mejor opción. El camino que ha elegido nuestro hijo es muy vocacional y por eso tiene nuestro apoyo».

 

Muchas veces cuando lo que está en juego es el futuro profesional de nuestros hijos se tiende a creer que ciertos estudios o carreras cierran puertas, llenando de incertidumbre a aquellos que se lanzan a por ellas. Por lo que es importante incidir en que se tratan de disciplinas igualmente válidas y que pueden servir como lanzadera a carreras profesionales apasionantes. Al ser en la mayoría de casos, perfiles que saben lo que quieren desde muy jóvenes, el rendimiento académico suele ser muy alto, ya que los alumnos tienen un plus de motivación del que carecen aquellos que eligen itinerarios más convencionales.

El colegio San Ignacio de Loyola ofrece a través de su página web información más detallada sobre el programa, con todo lo relativo a plazos de prescripciones y matriculaciones, así como otros contenidos de interés.

Texto: Jorge Sales / Fotografía: Colegio San Ignacio de Loyola