“El asesoramiento de la Delegación de Fundaciones nos ha dado luz”

Por Elizabeth Ortega

Una de las grandes preocupaciones del Papa Francisco, es“la falta de vocaciones”   que percibe como “un problema grave que la Iglesia debe resolver”.

Alineada con esa mirada puesta en el horizonte, las Hijas de la Caridad,  que han vivido la beatificación de los 60 mártires de la Familia Vicenciana el pasado 11 de noviembre,  como el broche de la celebración del 400 aniversario de su Carisma, han tomado decisiones importantes que se están plasmando durante este año histórico.  Algunas de ellas  dirigidas a garantizar la viabilidad de  sus obras, como sus residencias de mayores,  preservando el estilo vicenciano, incluso cuando no haya Hijas de la Caridad al frente de cada centro.  Tras el asesoramiento recibido por la Delegación de Fundaciones de la Archidiócesis de Madrid, este 2018 verá la luz la fundación Catalina Labouré, en homenaje a la Santa que dedicó cada uno de sus días a dignificar el último tramo de vida de las personas mayores. Su festividad se celebra el 28 de noviembre.

Elizabeth Ortega

San Vicente siempre consideró 1617 como el nacimiento de su Familia, aunque sus tres principales fundaciones tuvieron distintas fechas de constitución jurídica: las Cofradías de Caridad en 1617, la Congregación de la Misión en 1625, y las Hijas de la Caridad en 1633. Cuatro siglos después el legado de la familia vicenciana se ha extendido por todo el mundo y ha pervivido gracias a ser “un visionario y un adelantado a su época”, como relata con orgullo de pertenencia Sor Concepción Torrijos Herráiz, Hija de la Caridad y Consejera de Ancianos de Santa Luisa,  quien nos recibe en su Casa Provincial,  en Martínez Campos 18,  junto a Sor Ana Esther Miguel Yagüez, Hija de la Caridad y Consejera de Ancianos de San Vicente.

Existe complicidad entre ellas. Se conocen desde su juventud ya en las Hijas de la Caridad aunque tomaron caminos separados, en esta etapa de su vida sus senderos han vuelto a confluir en torno a la atención de las personas mayores con escasos recursos económicos y  familiares.

“En total atendemos a más de 570 residentes entre los nueve centros que tenemos: seis en la Provincia de San Vicente y tres en la de Santa Luisa – apunta Sor Conce- y nuestro principal objetivo es  hacerles sentir que están en su casa, que somos una extensión de su familia, del hogar que se han visto forzados a abandonar, desde un principio de respeto máximo a su dignidad como persona”.

“Por eso aquí no verás horarios – señala Sor Ana Esther-, los familiares de nuestros mayores vienen a su casa, cuando pueden, cuando sus trabajos y obligaciones se lo permiten. Sabiendo que para ellos no hay mejor medicina que sentirse queridos por sus hijos”.

¿Cuál es vuestro reto?

Ser un referente en el mundo de los ancianos -sentencia sin atisbo de dudas Sor Ana Esther-. Haciendo presente el estilo vicenciano y dando una calidad humana que sea compatible con la sostenibilidad en el tiempo.

¿Y vuestro mayor temor?

Que no pudiéramos asegurar ese estilo, que nuestros centros no tuvieran esa identidad propia, que nace de nuestro carisma. De ahí que en este año de balance marcado por el 400 aniversario de la Familia Vicenciana nos planteáramos cómo afrontar el futuro de nuestras residencias. -Reflexiona Sor Conce-.

Hijas de la Caridad. Sor Conce
Elizabeth Ortega

¿Por qué os ponéis en contacto con la Delegación de Fundaciones?

En ese mirar a largo plazo, nos surgen dudas de cómo transitar ese camino y es ahí donde me pongo en contacto con David López Royo, amigo desde hace muchos años – sonríe Sor Ana Esther evocando tiempos pasados – para pedirle asesoramiento como Delegado de Fundaciones.

Hijas de la Caridad. Sor Ana Esther
Elizabeth Ortega

“El objetivo era que nos asesorara – señala Sor Conce- y es ahí donde interviene Ignacio Olmos,  Responsable Jurídico de la Delegación, que nos clarifica por dónde teníamos que ir y los pasos que debíamos ir dando para crear una fundación que diera prestaciones y servicios conjuntos a los centros. Algo que ya está  siguiendo su curso”.

“Pero ahora, además, el Delegado nos hace ver otro asunto trascendental – aporta Sor Ana Esther- y es la selección del gerente que se debe poner al frente de una fundación de esas características, en la que no prevalece sólo los criterios económicos, ya que el objetivo último es darles calidad de vida a nuestros mayores haciendo que ese servicio sea sostenible y perdurable. Y David nos ayudó a diseñar un modelo de entrevista en ese proceso  de selección y a valorar, una vez concluidas, cuáles eran las fortalezas y las debilidades de cada uno de los candidatos que optaron a este puesto”.

“Claro, -enfatiza Sor Conce- no buscamos sólo un perfil de gestión económica, sino también el humano, que garantice el estilo vicenciano en las residencias, ante la previsión de que la falta de vocaciones no aumenten como para poder cubrir  nuestra presencia en todos los centros. Es decir, un perfil que conecte, que valore, que haga suyo el estilo vicenciano, para que su estilo de gestión, independientemente que haya o no haya presencia de hermanas, garantice, cuide esa identidad propia en los centros”.

Residencia La Guindalera
Elizabeth Ortega

¿Se encontró ese perfil integral?

(Sonrisas de satisfacción de ambas). Sí. La gerente va a ser una mujer, con la que ya estamos haciendo en cada centro un primer DAFO, como técnica de trabajo, para ver cómo podemos alcanzar la excelencia técnica y humana que buscamos. -Nos aclara Sor Ana Esther-.

¿La fundación se llamará Catalina Labouré en homenaje a la Santa?

– sostiene recogida Sor Conce- . En homenaje a una Hija de la Caridad que más allá de haber visto a la Virgen y recibir el encargo de acuñar una medalla, alusiva a su Inmaculada Concepción, dedicó toda su vida, desde que entrara en la compañía en 1830, a la atención a los ancianos. Una de las cualidades que más se destaca de Santa Catalina Labouré es su humildad y queremos que sea un pilar  de nuestro trabajo en la fundación que llevará su nombre.

Cuerpo incorrupto de Santa Catalina Labouré. Con tratamiento de cera, su cuerpo se encuentra en la Capilla de las Apariciones en la Rue du Bac (París).El papa Pío XI la beatificó el 28 de mayo de 1933 y Pío XII el 27 de julio de 1947 la canonizó. Su fiesta se celebra el 28 de noviembre.

¿Transmitís satisfacción?

Pues la verdad es que sí. Yo lo que siento – se sincera Sor Ana Esther- es que hemos tomado una decisión correcta al ponernos en contacto con la Delegación, porque nos han ayudado, han clarificado nuestras dudas y nos han orientado desde la libertad.

Y además -matiza Sor Conce- la experiencia de David nos ha servido para que estemos muy satisfechas con el resultado del proceso de selección que hemos llevado, porque aunar calidad humana, profesional y sintonía con el carisma es muy difícil. El análisis de cada uno de los casos nos daba una riqueza de matices impresionante que nos ha llevado a estar muy seguras de que hemos acertado con la persona que  hemos puesto al frente de esta fundación.

 

¿Para qué os ha servido el calendario de eventos celebrados en esta efemérides de los 400 años de la Familia Vicenciana?

Sor Conce reflexiona que el ser herederos de un gran don nos exige una responsabilidad transmitirlo en toda su fuerza y autenticidad. Desgraciadamente, después de 400 años, las estructuras injustas siguen creando pobrezas y los pobres que eran el peso y el dolor de San Vicente, lo son hoy para la Familia Vicenciana. Ha sido un año de toma de conciencia de dónde estamos y hacia dónde queremos encaminarnos. Y uno de los aspectos en el que nos ha hecho más conscientes, la celebración de estos 400 años, ha sido la necesidad de funcionar mas como Familia Vicenciana, en proyectos conjuntos a favor de los más débiles e indefensos.

Residencia La Guindalera

Con un desparpajo jovial, que contrasta con la sobriedad de la sala y las canas que peina Sor Ana Esther nos confiesa que: los 400 años nos han servido para releer el carisma vicenciano desde hoy con los retos que nos plantea nuestro día a día. He vivido este año con una ilusión desbordante que ha culminado el pasado domingo 11 de noviembre con la Beatificación de 60 mártires de la Familia Vicenciana. He reforzado mi fe auténtica que quiero vivirla sin miedo.

Y cerramos el círculo como lo abrimos haciendo alusión al  Papa Francisco, que anima a las personas a superar el temor a lo nuevo, porque puede paralizarnos. “Si confiamos en Dios y nos dejamos llevar por su Espíritu Santo, iremos por nuevos horizontes, más allá de los nuestros estrechos, con más serenidad y recibiendo su fruto. Una fe que no da fruto en las obras no es fe”.