El Efecto Heliotrópico

Vivir en la Tierra incluye un viaje gratis alrededor del sol cada año…, aunque pocas veces nos hayamos parado a agradecerlo. Un sentimiento, el de la gratitud, que se está posicionando como un pilar indispensable para nuestro desarrollo personal y la construcción de relaciones de calidad en los equipos de trabajo, que favorecen exponencialmente el crecimiento de una empresa.

Este y otros asuntos, como la tendencia universal de todo ser vivo, individuo u organización, de buscar la luz y alejarse de la oscuridad, conocido como efecto heliotrópico, se han abordado en el curso de liderazgo positivo, impartido por la doctora en psicología clínica experimental, Covadonga Chaves, en la sede de la fundación El Buen Samaritano. El objetivo: potenciar un liderazgo humanista que propicie el crecimiento circular.

«El gran hallazgo de las organizaciones en los últimos 20 años es que las entidades están formadas por personas» Neal Mayerson.

Les pongo en contexto: nos pasamos 40 años trabajando, eso si todo va bien. Ya aturulla pensarlo. Si además te preguntan: ¿eres feliz en tu trabajo? Así, sin anestesia, como nos lanzó Covandonga Chaves en la apertura de las jornadas, no tienes escapatoria. Te tienes que parar y pensar tanto si eres trabajador como si coordinas a un equipo. A mí me salió un sí rotundo como trabajadora pero no siempre ha sido así y de hecho sólo el 13% de las personas se sienten satisfechos con la labor que desarrollan. Y su importancia no es sólo ética o moral es también económica. La depresión es la causa de pérdidas billonarias cada año para muchas empresas, ya que repercute directamente en la productividad de los trabajadores y en la satisfacción de los consumidores de sus prestaciones.

De ahí que preguntarse si soy feliz y hago feliz a quienes me rodean es una cuestión vital en el nuevo modelo de economía que busca implantar el «Bien Común», como paradigma de desarrollo integral, en el que todos nos sintamos parte de algo que nos trasciende y que termina dando un sentido a mi labor diaria.

Y ésta es una de las líneas maestras que caracterizan la forma de conducir los equipos que ha liderado durante su trayectoria profesional, David López Royo, delegado Episcopal de Fundaciones de la Archidiócesis de Madrid, estando como Director de Cooperación Internacional de Cáritas o del grupo mediático El Correo de Andalucía y que se engloba dentro de lo que hoy se denomina un liderazgo positivo. De ahí que se le preste especial importancia a esta formación que debe generar una filosofía de trabajo transversal en todo el equipo humano, que desarrolla sus funciones en las distintas fundaciones conectadas por el arzobispado de Madrid.

Una organización positiva además de operar eficientemente y fomentar la innovación, se caracteriza por una cultura de prosperidad y bienestar, en la que los puestos de trabajo están bien definidos responden a las capacidades y necesidades del empleado, se apuesta por la conciliación laboral-familiar y se potencia el crecimiento personal de cada uno de los miembros de la empresa. Según Seligman, un colaborador comprometido incrementa su productividad por 6 veces. En general establecen metas más desafiantes, persisten más en lograrlas y se reduce la rotación que genera pérdidas cuantiosas a la empresa.

Si se preguntan cómo reconocer a un líder positivo o autoritario les apunto que un líder positivo inspira entusiasmo frente al miedo del autoritario. Uno enseña a hacer las cosas y el otro se posiciona como experto. Uno se enfoca en las fortalezas y talentos y el otro en lo que ha fallado. Uno busca soluciones y el otro, culpables.

Pero lo más interesante de todo esto, como nos indica nuestra coach es que podemos aplicarlo a nuestro ámbito privado porque todos somos líderes en alguna faceta de nuestra vida. ¿Y qué liderazgo quiero implementar?

En conclusión el establecimiento de rutinas positivas en nuestra vida personal y profesional es fundamental para generar un cambio sustancial en nuestra calidad de vida. Dar las gracias, usar un lenguaje positivo, mostrar interés real por las emociones de quienes nos rodean e intentar ofrecer tu mejor yo, en el ámbito en el que te desenvuelvas, son elementos claves para hacer de esta Casa Común, como la denomina el Papa Francisco, un lugar más acogedor. «El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. Es una parte ineludible del servicio al bien común».

Texto y Fotografía: Elizabeth Ortega