“El Estado debería aprovechar los recursos de la Iglesia”

Por Elizabeth Ortega

“La bioética forma parte de la vida y por tanto de la Iglesia. Hemos iniciado un camino de no retorno con la celebración de este I Congreso Mundial de Bioética de la Orden de San Juan de Dios en el que se han  matriculado, a tiempo completo, 327 congresistas, que nos han dado una nota media de un 8’8. El reto ahora es su continuidad y conseguir que la Administración del Estado aproveche los recursos humanos y las infraestructuras que pone  la Iglesia al servicio de la sanidad pública con gestión privada” concluía el Hermano Bermejo, en el  desayuno informativo organizado en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, el pasado 7 de noviembre, para presentarle a los patrocinadores y medios de comunicación un balance de este evento  que convocó a más de 500 personas de todos los continentes. “Con vuestras aportaciones nos habéis ayudado a expandir la semilla de la bioética por todo el mundo y a  devolverle la dignidad a muchas personas”.

A vista de pájaro y con el reposo que otorgan dos meses de distancia desde que concluyera el I Congreso de Bioética. ¿Cuál es su  principal conclusión?

Que hemos iniciado un camino de no retorno. Si la Bioética hizo de puente de América del Norte a Europa, pasando por España. En esta ocasión la Iglesia, a través de la Orden de los Hermanos de San Juan de Dios, ha tendido un puente con la sociedad en su conjunto que debemos seguir transitando.  Nosotros también somos sanidad pública de gestión privada.

 

En el Congreso se echó en falta más implicación de la Administración Pública

Sí, y es un reto que tenemos pendiente. Estuvo Mario Garcés, Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, con el que hablamos de lo incongruente que puede resultarnos a todos que no se estrechen los vínculos de colaboración entre la Administración Pública y la Iglesia. Para mí es un problema de falta de Bioética que el Estado no aproveche todos los recursos y estructuras de Iglesia que tiene España.

¿Percibes un cierto maltrato institucional?

Pues sí, hay una descompensación. Vamos a hablar sin tapujos. El Estado no nos trata todo lo bien que nosotros creemos que nos merecemos y ya que ofrecemos un servicio de calidad a la sociedad que valoran todos, los creyentes y los que no lo son. Y  aquí los atendemos a todos. Pero hay ciertos complejos que debemos superar por ambas partes, también de la Iglesia.

Hace referencia a la satisfacción de los usuarios de los centros hospitalarios. La valoración de los congresistas ha sido de notable alto.

Nos ha sorprendido gratamente, porque los españoles y los latinos somos muy críticos con lo nuestro. Hicimos la encuesta a  dos grupos: los hispanohablantes y el resto de idiomas aunados en el inglés -hemos tenido más de 30 nacionalidades-, y en ambos grupos la nota fue de 8,8. Un 8,84 los hispanohablantes y 8,86 otras lenguas. Y en el muestreo participaron más del 50% de los 327 congresistas matriculados a tiempo completo. Lo cierto es que nos produce una grata satisfacción.

¿Cuál ha sido el mayor acierto de este congreso?

Haber convocado a tanta gente de procedencias tan dispares en torno a la Bioética.

Ha destacado en el desayuno informativo cuatro aspectos fundamentales para que el Congreso haya sido satisfactorio para la inmensa mayoría. ¿Nos los detallas?

Sí, desde la valoración que hemos hecho a posteriori el equipo que estamos trabajando en analizar todas las conclusiones y organizar el contenido y conocimiento generado en este encuentro,  destacamos cuatro pilares que han sido fundamentales:

1.- La generación y divulgación del contenido científico del congreso.

2.- Las comunicaciones de las experiencias vitales de algunos de los ponentes.

3.- La comunión entre los congresistas y la experiencia corporativa de orgullo de pertenencia.

4.- La programación en general junto al contenido estético en el que la cultura ha jugado un papel dinamizador con espectáculos de flamenco, salidas a Madrid o el broche final con la visita al Monasterio de El Escorial, en el que se centra un hecho histórico de la visita de San Juan de Dios a Felipe II,  dos años antes de su muerte. Aspectos estéticos que le han dado esplendor a este congreso.

Lucía Yanguas
Lucía Yanguas

¿El principal reto?

La continuidad del proyecto. Y la clave estará en la autofinanciación.

La formación para las empresas siempre es deficitaria

Claro, este tipo de tareas de formación siempre es deficitaria. Pero es imprescindible si queremos niveles de excelencia y posicionarnos como líderes en un sector en los que hemos sido pioneros, desde que en 1976 empezáramos a trabajar con el concepto de Bioética. Hoy el 50% de las Provincias de la Orden cuentan con equipos que pueden acogerse a protocolos de actuación en estos casos en los que se entra en conflictos de intereses.  Y nuestro objetivo es tener un Comité de Bioética Organizacional y ello exige formación. El problema dela falta de financiación de este proyecto es la principal amenaza para su continuidad.

¿La administración pública se debería implicar más para llegar a esa autofinanciación?

Es muy difícil. Tendrían que cambiar el chip. Pero es cierto que del fruto de estos encuentros nos beneficiamos todos. Es un puente que se debería transitar para pasar de la ética clínica a la bioética global y ahí tenemos que aunar muchas manos.

¿Percibo optimismo?

Más que optimismo, esperanza. Estoy esperanzado de que la asistencia sanitaria en nuestro país incluya la bioética en su ADN y la colaboración entre la Iglesia y el Estado sería fundamental.

Un poco de introspección.  ¿Su  mayor fortaleza?

La perseverancia, no haber desistido y confiar en la gente.

 ¿Y su debilidad?

Uff… El desconocimiento real  de la envergadura que traía consigo este congreso. Con otras palabras, la cierta dosis de osadía “quijotesca” que a veces pasa factura. 

Lucía Yanguas

¿Para cuándo se podría pensar en otro congreso?

Lo ideal sería dentro de 4 0 6 años. El 2022 es un año bonito.

En el transcurso del desayuno, el Delegado Episcopal de Fundaciones de la Archidiócesis de Madrid, David López Royo, e integrante del Comité Organizador, apuntó como “Es necesario un nuevo paradigma económico. El estado de Bienestar ya no es sostenible sin la colaboración público-privada y ahondó en la necesidad de hacer ese trabajo conjunto,  tanto con la Administración Pública como con el sector empresarial, en el que el conocimiento mutuo es indispensable”. Quizás una próxima convocatoria para hacer juntos el Camino de San Juan de Dios en Granada, representantes tanto de la sanidad pública como privada, sería una ocasión y punto de partida para ese autoconocimiento personal y del otro que nos llevara a recorrer nuevos caminos de encuentro y colaboración. 

Lucía Yanguas

Quizás una convocatoria para hacer el Camino de San Juan de Dios en Granada no sería un mal punto de partida para ese autoconocimiento personal y del otro, que nos llevara a recorrer nuevos caminos de encuentro.

En este momento rememoro la frase del periodista Fernando Ónega, que concluyó su intervención en la clausura del Congreso, confesándole al auditorio: “Me voy siendo mejor persona”.

https://www.congresobioetica.com/  

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