La Navidad es dar

La Fundación Luca de Tena volvió a vivir, el pasado lunes 18 de diciembre,  la experiencia que marca las Navidades en esta entidad desde hace varios años, y que tiene como protagonistas a los niños y familias tanto de su propia Fundación como del  Centro Hogar María Inmaculada de la C/ México. Su directora Mª Victoria Barandiaran nos cuenta como “ especialmente en estas fechas es importante dejar de mirarse las carencias que tenemos nosotros para centrarnos en los demás y así descubrir que la mejor terapia es dar.  Un ejemplo de ello es  José Luis Casaus un usuario de la Fundación, viudo de una periodista de El País, y padre de dos gemelos, ya antiguos alumnos que sigue colaborando con nosotros en muchas acciones”. Esta es su experiencia.

 

¿Jose Luis, en qué consiste la campaña de Navidad que realizáis con el María Inmaculada?

El Centro Hogar María Inmaculada acoge amorosamente a nenas de 3 a 12 años.

Niñas con graves problemas sociales que por diferentes motivos, lamentables todos, han sido llevadas allí por sus madres generalmente o por los servicios sociales públicos.

Cada Navidad los miembros de nuestra Fundación Luca de Tena elaboran y llenan cajas de comida para que las niñas lleven a sus casas por estas Fiestas.

Cada caja que está personalizada con el nombre de la niña, además de comida básica,  lleva adosada un regalo para cada pequeña. Y eso las hace sentirse muy especiales.

¿Por qué ese vínculo con las Franciscanas de la Purísima?

Nuestro vínculo navideño con las Franciscanas de La Purísima viene de lejos, de 1995 y ha perdurado en el tiempo. Admiramos su grandísima labor solidaria y vamos a continuar nuestra vinculación con ellas.

¿Cómo surge esta iniciativa?

Está iniciativa concreta surge a petición de ellas.  Nos pareció muy interesante que los niños y niñas de nuestra Fundación de familias de huérfanos de prensa participase de este hecho.

Esta acción contribuye sin duda a conocer otras realidades sociales.

Cada año es único ¿Qué os lleváis de éste?

Cada año es único y distinto, claro. Pero en el fondo es el mismo: ayudar.

Llevamos comida, dulces navideños y nos llevamos un 1000% de lo que aportamos.

De otro modo: llevamos lo tangible y volvemos con el espíritu repleto.

Nos regalan sonrisas, caritas maravillosas, ojos luminosos, villancicos de voces blancas, besos…

Y por si lo anterior fuera poco las Hermanas Franciscanas nos regalan  lecciones de humanidad, de desprendimiento y una copiosa muestra de generosidad.

Por supuesto les devolvemos allí mismo las gracias sentidas que nos dan y no merecemos.

Nos parece una elemental obligación de humanos ayudar a otros humanos desfavorecidos.

http://www.fundacionlucadetena.org/

http://www.franciscanasdelapurisimaconcepcion.com/la-congregacion/que-hacemos/