«La persona en el centro»

Por María Suárez

Más de tres millones de personas no tienen trabajo en España, según los últimos datos ofrecidos por el INE, lo que supone una tasa estructural de desempleo del 16’74%. A pesar de que el último año se ha saldado con un balance esperanzador, pues 480.000 trabajadores se han incorporado al mercado laboral. Para paliar este problema, algunos de los centros pertenecientes a fundaciones adscritas a la Archidiócesis de Madrid  -como el de San Martín de Porres, el Centro de Rehabilitación Laboral de Villaverde de la Fundación El Buen Samaritano, el de Formación Profesional del Colegio San Ignacio de Loyola, el Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena y Hermandades del Trabajo de Madrid-  han puesto en marcha proyectos en los distintos ámbitos laborales en los que actúan, con el fin de aportar soluciones para las personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad por el desempleo.

Persona y trabajo son dos palabras que pueden y deben juntarse. Porque si pensamos y decimos trabajo sin decir persona, el trabajo termina por convertirse en algo inhumano que, olvidándose de las personas se olvida y se pierde a sí mismo. Pero si pensamos en la persona sin el trabajo decimos algo parcial, incompleto, porque la persona se realiza plenamente cuando se convierte en trabajador, en trabajadora; porque el individuo se convierte en persona cuando se abre a los demás, en la vida social, cuando florece en el trabajo.

Discurso del papa Francisco en audiencia a los delegados de la Confederación Italiana del Sindicato de los Trabajadores (CISL) con motivo de su XVIII Congreso Nacional

Con motivo del Día Internacional de los Trabajadores hemos rescatado esta cita del Papa Francisco, de junio de 2017, en la que refleja la idea que las fundaciones nos han trasladado, la necesidad de poner a la persona en el centro del trabajo que desarrolla, no solo querer sus manos.

José Suárez de Lezo, Director del Laboratorio de Periodismo en la Fundación Luca de Tena
José Suárez de Lezo, Director del Laboratorio de Periodismo en la Fundación Luca de Tena

José Suárez de Lezo, Director del Laboratorio de Periodismo en la Fundación Luca de Tena, nos anuncia que los retos que tienen para el desarrollo laboral periodístico en este 2018 «son muchos», ya que «la industria del periodismo ha estado muy afectada por la crisis estructural desde 2007, y también por la crisis coyuntural. Ha sufrido la transformación de hábitos de consumo de una manera drástica, y los medios se han visto obligados a reestructurar los equipos. Se han perdido muchísimos puestos de trabajo y estos cambios han tenido un impacto muy importante en la actualización de conocimientos de los profesionales, ya que han quedado desfasados. A pesar de que la función del periodista siga siendo la de contar historias con una estructura bien definida y con atributos como la veracidad o la colaboración de las fuentes, los periodistas tienen que hacer un esfuerzo cada vez mayor por respetar su trabajo y respetarse a sí mismos para saber distinguir el falso periodismo del auténtico.

El periodismo es un oficio que se aprende de la experiencia. El gran reto es tener un conocimiento amplio y transversal de todas las materias, la actualización de conocimientos, capacidad de innovación y de aprendizaje rápido y, en muchos casos, ser capaz de compaginar las capacidades básicas del periodista con las nuevas destrezas, como la programación». Desde el Laboratorio de periodismo, realizan divulgación de nuevas tendencias y formación de nuevos profesionales y veteranos, investigación de cómo es el consumo de contenidos. Tienen además la intención de ayudar, en un futuro próximo, a los periodistas emprendedores que quieran crear nuevos proyectos.

La Fundación Luca de Tena parte de una vocación social que se inicia en 1929. Ha estado históricamente muy concienciada en la necesidad de ayudar a aquellas familias de periodistas que han perdido a un progenitor.«Hasta la actualidad se han ido incrementando las actuaciones de apoyo y en los últimos años, entre 2006 y 2016, la fundación ha puesto en marcha unos 300 proyectos. Con más de 3 millones de euros de financiación sufragan becas de estudio para hijos de periodistas sin recursos, dan apoyo psicológico necesario ante la pérdida de un referente familiar, y durante la época de crisis se pusieron en marcha cursos de Coaching en los que se acogieron a medio centenar de periodistas, que veían la necesidad de rehacer su vida».

Laboratorio de Periodismo. Fundación Luca de Tena

 

Maru López de Vicuña, jefa de estudios de la FP del Colegio San Ignacio de Loyola
Maru López de Vicuña, jefa de estudios de la FP del Colegio San Ignacio de Loyola

Maru López de Vicuña, jefa de estudios de la FP del Colegio San Ignacio de Loyola, defiende que los retos para la integración de los jóvenes al mundo laboral van ligados al lema que tienen en el centro Formando Personas. «Las empresas hoy día tienen necesidad de profesionales cualificados, pero existe una deficiencia en cuanto a la formación íntegra de la persona respecto al compromiso, la responsabilidad, la capacidad de ser proactivos, que se alineen a los objetivos de la empresa y tengan tolerancia a la frustración. Esas son precisamente las deficiencias de las generaciones actuales, que no son mejores ni peores que las pasadas, pero son hijos de su tiempo y existe una carencia importante en este sentido».

Las soluciones para normalizar la búsqueda de trabajo en jóvenes desde la Iglesia, llevada a cabo por la Fundación a la que pertenece el colegio; «la Iglesia tiene un papel clave. Cristo es la persona que nos tiene que servir de guía para formar a nuestros jóvenes. En este centro, ofrecemos tres ciclos de Formación Profesional Reglada: un nivel básico de Agrojardinería y Composiciones Florales, un nivel medio de Técnico en Conducción de Actividades Físico-Deportivas en el medio natural y el grado superior de Técnico en Animación Física-Deportiva. También, desde hace dos años, nos hemos embarcado en otro de los subsistemas de la formación profesional, la FP para el empleo. Consiste en cursos dirigidos a personas desempleadas para adquirir nuevas competencias y reincorporarse al mercado laboral: formación en floristería, actividades físicas para personas con discapacidad, guía en itinerarios en bicicleta, instrucción en yoga o gestión de instalaciones deportivas».

FP Colegio San Ignacio de Loyola, Torrelodones

Ana Ayuso Blázquez, Directora y Psicóloga del Centro de Rehabilitación Laboral Villaverde de la Fundación El Buen Samaritano
Ana Ayuso Blázquez, Directora y Psicóloga del Centro de Rehabilitación Laboral Villaverde de la Fundación El Buen Samaritano

Ana Ayuso Blázquez, Directora y Psicóloga del Centro de Rehabilitación Laboral Villaverde de la Fundación El Buen Samaritano, nos pone en antecedente de las dificultades que presentan las personas con enfermedad mental debido a que «no han trabajado nunca o su actividad profesional ha sido interrumpida por recaídas. El contexto social que tenemos actualmente, sumado a los factores personales y culturales, se convierten en barreras para la integración y generan una exclusión social».

 «Nuestro mayor reto es seguir trabajando en nuevas fórmulas que mejoren nuestra atención y ayuden a las personas atendidas a superar estas barreras, para conseguir que se integren laboralmente, socialmente y su recuperación. También tenemos la tarea de luchar contra el estigma y rechazo social que sufren las personas con enfermedad mental. Una necesidad de la que fue consciente la Iglesia de Madrid a través de la Vicaría VI en 1998 cuando habilitó el primer espacio para dar respuesta a este colectivo. El próximo 11 de noviembre cumplimos 20 años acogiendo, escuchando y orientando a las personas afectadas.
»Por ello, debemos concienciar a las empresas, dar visibilidad de las capacidades y competencias que pueden tener estas personas. Otro de nuestros retos es seguir trabajando en la prevención y promoción de la salud en el puesto laboral, adaptándolo a sus necesidades y ayudándolo a manejar las situaciones de estrés. Sería ideal poder analizar, junto con las empresas, las capacidades necesarias y las dificultades que cada persona puede tener en su puesto, con el objetivo de facilitar instrumentos de adaptación y que se pueda lograr esa inserción exitosa.
»Por otro lado debemos seguir apostando por la formación y mejorar la cualificación de las personas que atendemos para que puedan culminar sus retos. En trabajos precarios no tenemos mucha capacidad de elección porque la situación social es la que es, pero sería importante que tuvieran la posibilidad de llegar a trabajos de más calidad.
»Por último, desde las administraciones, deben favorecerse políticas sociales de integración para facilitar la inclusión de las personas con enfermedad mental en puestos de trabajo, a través de información sobre bonificaciones, procesos selectivos concretos con otras discapacidades… Todavía queda mucho trabajo para conseguir la inserción laboral normalizada en las personas que atendemos».

La Fundación El Buen Samaritano apuesta por soluciones como «potenciar y crear centros de rehabilitación laboral que favorezcan la integración socio-laboral de las personas que atendemos. Nuestra principal misión es identificar las dificultades que tiene cada persona, escuchar sus necesidades, darles las herramientas necesarias para conseguir sus metas y acompañarles en el camino.
»Tenemos programas específicos donde trabajamos de manera previa, simultánea y posterior a la incorporación en un puesto de trabajo. Nuestra finalidad es ayudar a la persona a que vuelva a creer en sí misma como trabajador, se reencuentre con la esperanza de  alcanzar sus metas laborales,  integre la enfermedad en su identidad sin que sea una faceta que le defina para abandonar el rol de enfermo y dejar emerger muchos otros. Contamos también con otras líneas de actuación para apoyar a personas a normalizar su vida en todos los aspectos y promovemos convenios con otros centros para dar mayor visibilidad de las oportunidades que tienen estas personas.
»También apostamos por crear nuevos centros que favorezcan la integración socio-laboral de las personas que atendemos como el CRL de Villaverde, de Carabanchel, y estamos a punto de abrir un nuevo centro en el distrito de Arganzuela».

Centro de Rehabilitación Laboral de Villaverde. Fundación El Buen Samaritano

Elena Gil Bartolomé, directora de programas de inserción laboral de la Fundación San Martín de Porres
Elena Gil Bartolomé, directora de programas de inserción laboral de la Fundación San Martín de Porres

Elena Gil Bartolomé, directora de programas de inserción laboral de la Fundación San Martín de Porres, trata día a día con personas que tienen una situación de vulnerabilidad o de exclusión social y cuenta con retos muy consolidados para la mejora de la situación laboral de todos ellos.
«La sensibilización de las empresas debe ser el primer paso para la inserción laboral de las personas en situación de exclusión. Toda empresa debe entender que tiene una responsabilidad con estas personas, pues los mayores de 45 años, con una cualificación baja y no especializada o que lleva mucho tiempo en una situación de desempleo, no entran siquiera en los procesos de selección. Esto debe cambiar desde la concienciación de las empresas haciendo un esfuerzo por valorar sus capacidades y competencias. Todo lo que rodea la vida de una persona en situación de exclusión social hace que tampoco tenga fácil la integración al mundo laboral».

Desde la fundación, la solución a estas trabas sociales «pasa por el compromiso por parte de las entidades religiosas porque somos y creamos proyectos estables. Esto les da constancia, tranquilidad, consistencia y seguridad a las personas, ya que saben que vienen y vamos a estar aquí. Su vida puede sufrir ciclos pero saben que pueden contar con nosotros. Además, nuestra ayuda no va a exclusivamente a lo inmediato o a una cosa concreta que nos demanden, sino que la persona es el centro y entorno a sus necesidades se van desarrollando diferentes servicios o apoyos que necesiten como alimentación, vivienda o acompañamiento social.
»Conseguimos estas ayudas entramando redes con otros organismos que puedan ofrecer desde apoyo psicológico gratuito hasta servicios jurídicos, pasando por servicios de transporte financiados para que podamos facilitarle su gestión diaria. Nuestra finalidad es darles respuesta a todas las necesidades integrales que tengan, no solo les acompañamos en lo laboral sino que es parte de un todo».  

En San Martín de Porres tienen proyectos enfocados a las necesidades de las personas asiduas al centro en distintos momentos de su proceso de inclusión en la sociedad. «La estructuración de la metodología de trabajo parte de que la persona es el centro y en torno a ella se hace un proceso individual de cómo llegar a sus metas. Esto nos llevó a ir creando los diferentes dispositivos. Por un lado, el centro de día está más enfocado a personas que deben recuperar salud, hábitos o psicomotricidad, por otro lado una fase prelaboral en la que trabajamos las competencias socio-laborales para afrontar la búsqueda y el mantenimiento de un futuro puesto de trabajo.
»Por último una búsqueda activa de empleo, que está orientada a la cualificación, para la que tenemos un centro de formación con certificados de profesionalidad o formaciones técnicas, y convenios con empresas donde hacen prácticas. Una vez consiguen el trabajo les acompañamos durante un año y medio después, ofreciéndoles apoyo en todo momento por si hubiera alguna recaída o situaciones que no supieran controlar. Los talleres que ofrecemos se adaptan según las necesidades del entorno cercano, por eso actualmente ofrecemos cursos de agrocompostaje, cocina económica y huerta.  Tenemos un proyecto de una huerta calificada en Santander al que las personas que lo soliciten podrán ir a trabajar tras haber realizado estos talleres. En el distrito hay también otro proyecto que consiste en la adecuación y mejora de la situación del entorno. Trabajamos en red con los centros educativos y con el asociativo del tercer sector favoreciendo que establezcan relaciones con una vida cotidiana normal, fuera del círculo de exclusión en el que se encuentran.»

Fundación San Martín de Porres

María José Plaza y Pedro Martín Nogal, presidentes diocesanos de las Hermandades del Trabajo de Madrid
María José Plaza y Pedro Martín Nogal, presidentes diocesanos de las Hermandades del Trabajo de Madrid

María José Plaza y Pedro Martín Nogal, presidentes diocesanos de las Hermandades del Trabajo de Madrid hacen una labor clave en el desarrollo de una equitativa justicia social para los trabajadores. «Los retos para mejorar las condiciones laborales en este año parten de la necesidad de llegar a tener unos salarios justos para poder salir de la situación de precariedad laboral, también debe haber unión entre los trabajadores para llegar a un fin común. La estabilidad a corto-medio plazo es otro factor que cada vez tiene menos la sociedad actual debido a la difícil situación laboral en la que se encuentran. La llamada a la vocación también es uno de los retos porque cada vez se tienen menos esperanzas de poder vivir de algo en lo que te has formado de manera vocacional como pueden ser las humanidades o estudios más técnicos…
»La cuestión de los autónomos debe cambiar ya que muchas de las empresas abusan de su posición de poder para obligar a sus trabajadores a cubrirse sus propia seguridad social por ahorrarse un dinero. El problema de la juventud va a más. Los jóvenes cada vez están más y mejor preparados y sin embargo no hay salida para ellos en el mercado laboral y tienen que emigrar o ponerse a trabajar sabiendo que tiene unos estudios de los que no puede dar utilidad debido a la falta de puestos de trabajo para gente menor de 30 años. La responsabilidad del trabajo bien hecho como una fuente de realización, aunque no esté vinculado a su vocación, debe ser una cuestión a mejorar ya que puede ser difícil no dejarse llevar por la desgana. Cualquier trabajo debe estar bien ejecutado por satisfacción y realización propia y no solo por una búsqueda de remuneración.
»El no tener trabajo siempre es una desgracia ya que es donde nos realizamos humana y espiritualmente y donde nos sentimos útiles para la sociedad, prestando sus habilidades y constancia. Como nos indica el Papa Francisco, el trabajo es el único medio que tiene el hombre para llevar el pan a su casa. Los asalariados no podemos consentir que el capital sea superior a las tareas que realizamos porque éste no deja e ser más que un mero instrumento. Por último, otro de los retos es alimentar la unión de los trabajadores ya que desde los sindicatos no estamos haciendo bien.
»La persona es lo primero y los más desfavorecidos los primeros de los primeros, como nos indica la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), y nuestro objetivo es llegar a conseguirlo».

Desde esta asociación diocesana constituida por y para los trabajadores tienen claro cuáles son las soluciones para normalizar el desarrollo de cualquier persona en edad laboral. «Buscamos respuestas ante situaciones de injusticia y por eso en Hermandades intentamos que la DSI sea una guía y de ella podamos sacar las respuestas necesarias para hacer bien nuestro trabajo. La gran llamada que nos ha hecho el Papa Francisco es recordarnos que la persona es el centro y a aquellos que ocupan puestos de responsabilidad decirles que paren y piensen en cómo pueden hacerlo mejor. Don Abundio García Román, nuestro fundador, hacía hincapié también en ello y es un punto de partida necesario.
»No hay más tristeza que una persona que busque trabajo no sepa hacer nada, por ello en hermandades confiamos en que la mejor solución es preparar a las personas con la Formación Profesional como vía de especialización para llegar a ser dueños de su vida y sentirse realizados. Además de unos conocimientos básicos sobre nuestros derechos y obligaciones, es imprescindible propiciar una educación basada, no solo en la adquisición de conocimiento sino en el ser buena persona.»

Hermandades del Trabajo de Madrid