La residencia San Celedonio de visita en el Thyssen

«La pintura es más fuerte que yo,
siempre consigue que haga lo que ella quiere».

Pablo Picasso (1881-1973) Pintor español.

 

Por Elizabeth Ortega

Con esta reflexión condensada en la cita célebre del pintor malagueño podríamos aglutinar la amalgama de sensaciones que interiorizaron el grupo de residentes de Fundación Santísima Virgen y San Celedonio, que a finales de enero participaron en una actividad cultural organizada por la residencia y en la que colaboran la asociación Amigos de los Mayores y un programa de voluntariado de BMV en el que un grupo de su plantilla en vez de ir a trabajar elige una actividad que en esta ocasión fue la salida con 10 mujeres de la residencia Fundación Santísima Virgen y San Celedonio. Una experiencia para los sentidos.

Por Elizabeth Ortega

«A esta salida  programa concurrieron residentes, voluntarios y trabajadores -nos cuenta Carmen Herrador, terapeuta ocupacional de la residencia-.   A las 10 de la mañana  nos esperaba un autobús en la puerta, cada uno de nuestros mayores iba acompañado de un voluntario y  nos llevaban  al  Vips Neptuno donde dentro del acuerdo de BMW se nos invitaba  a desayunar… al terminar a las 11.30 cruzamos la calle y  nos fuimos al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza donde nos esperaba un guía que nos había preparado una visita comentada de cinco cuadros. A cada señora se las invitó a sentarse y se les animó a participar en la interpretación de cada  cuadro seleccionado».

Carmen con un brillo en los ojos que delata la pasión con la que vive su trabajo nos fue narrando cómo vivió esa visita y cómo disfrutó al ver a sus residentes riendo e incluso llorando al evocar momentos del pasado o proyectar sus miedos futuros.

La primera parada fue ante un cuadro icónico, en el que el guía les preguntó al grupo que se había configurado. «¿Esta chica que os transmite? Y las personas pensaron que podía ser una prostituta, que pudiera estar embarazada, que estaba triste en Madrid… y no iban desencaminadas, apostilla la terapeuta».

En el recorrido se contemplaron cuadros como la  Habitación de hotel,  del pintor estadounidense Edward Hopper que plasmó en el año 1931 el vacío existencial que estaba surgiendo en la sociedade moderna de esas décadas iniciales del siglo XX. Este gran lienzo (152 x 165 cm) pintado al óleo actualmente forma parte de la colección Thyssen-Bornemisza expuesta en Madrid. Una obra  que se convirtió en una puerta de entrada para hablar de un asunto que preocupa especialmente a los mayores, esa soledad que en una residencia se palia con el valor familiar añadido que otorga la convivencia del grupo.

 

Habitación de Hotel – Hopper
Colección Museo Thyssen Bornemisza

 

Siguiendo la ruta trazada se detuvieron para analizar la obra de Franz Marc que refleja en El sueño, sin las ataduras que impone la representación verosímil de la naturaleza la armonía a la que debemos aspirar entre el mundo animal y el humano, un tema que abordó en 1912.

«Las señoras hablaban  entre risas de si existen caballos de colores, y qué significaba que la composición era central…»

El sueño – Franz Marc
Colección Museo Thyssen-Bornemisza

 

La tercera parada fue frente a  Frans Hals con su propuesta «Grupo familiar ante un paisaje» que lo pintó entre 1645 y 1648 en el que se les invitó al grupo de residentes que se fijaran en el simbolismo de las manos unidas del matrimonio, como símbolo de fidelidad en la pareja. Con una pincelada libre y suelta que fue muy revolucionaria para la época.

Y aquí se aprovechó para hablar de la estructura jerárquica del cuadro y si se seguía manteniendo en la actualidad. De si era normal que se pintara al criado negro, del significado de los gorritos en las cabezas…

Grupo familiar ante un paisaje – Frans Hals
Colección Museo Thyssen-Bornemisza

La cuarta parada propuesta por el guía  fue en la obra Objetos para un rato de ocio de 1879 en el que observamos los rastros de la reciente presencia humana: la pipa humeante al borde de la mesa, las cerillas consumidas, la galleta a medio comer y sus migas… La fugacidad del tiempo se manifiesta también a través del periódico doblado en segundo plano, del que podemos leer la fecha y que valió para hablar con el grupo no sólo de señoras sino de voluntarios y acompañantes, a qué dedican su tiempo de ocio y qué percepción tienen del tiempo vivido.

Objetos para un rato de ocio – William Michael Harnett
Colección Museo Thyssen-Bornemisza

 

«Y ya por último vimos el cuadro de un fondo Verde sobre fondo morado  o al revés -risas de Carmen- con dos colores y allí estuvo el guía  mucho rato contando  que en realidad quería reflejar nuestra alma. Si no veías nada tu no eres nada. Y a las señoras les emocionó y a mí me preocupó la verdad…» sostiene con un tono jocoso.

Se refería a la propuesta de Mark Rothko una creación de los años 60 asociado al expresionismo abstracto de lo sublime.

Casi sin darse cuenta se atravesó el umbral de las dos de la tarde y ya el autobús las esperaba para volver a la residencia donde disfrutarían de una charla distendida alrededor de una comida que estuvo amenizada por la experiencia vivida.

Y no será la única, porque para este mes de febrero les esperan nuevas actividades  como las que nos siguió relatando Carmen «durante todo el mes  se tiene previsto un calendario de actividades como Tu siíque vales para el último jueves de este mes.  Además de los talleres de carnaval que se realizan cada lunes, martes y miércoles de febrero  contando con el apoyo del colegio jesuita de El Recuerdo que llevan 25 años colaborando con nosotros. Cada tarde vienen 15 niños acompañados de 3 madres que se reparten en tres pabellones cada día. El objetivo es que los residentes hagan su propio disfraz con caretas y decorar los pabellones de carnaval. Nuestro objetivo es marcarle unas actividades lúdicas que les activen tanto cognitiva como emocionalmente. Y para ello la relación con otras personas de fuera de la residencia es fundamental».

Museo Thyssen

Residencia San Celedonio

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