«No amemos de palabra, sino con obras»

 Por María Suárez

Entre chocolate con churros, el frío propio de diciembre y la alegría de los alumnos por pasar el último día lectivo del año jugando, todos los profesores disfrutaban de ver como el primer trimestre termina con emoción por conseguir un trofeo simbólico que representa el compañerismo además de una competitividad sana.

Justo antes de las vacaciones de navidad, el colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones organizó un torneo navideño que lleva por nombre Karen Wendel, una mujer con gran recorrido dentro del colegio. Fue profesora de inglés de todas las etapas durante 29 años. Una vez jubilada quiso seguir vinculada al colegio y por la iniciativa de los profesores: Nacho de los Reyes y Juan Cabrero. Decidieron poner en marcha este torneo anual deportivo organizado por los alumnos de Formación Profesional que lleva su nombre. Ella anima desde la grada a todos los participantes de primaria, secundaria y bachillerato además de entregar los premios al final de la jornada. Deportes como fútbol, baloncesto, balonmano, comba, baloncesto en silla de ruedas, atletismo y muchos más servían como vínculo de unión para todos los cursos que terminaban el día celebrando una barbacoa que representa el cariño y el espíritu de equipo que tienen todos. Porque ese día es tan importante llevarse el trofeo como sentarse al sol de diciembre a comer un bocadillo de panceta. Lo imprescindible es vivir ese día en familia, la familia del Colegio San Ignacio de Loyola que no deja de crecer y llevan a rajatabla las frase «No amemos de palabra, sino con obras» (1 Jn 3,18).