“No estamos en una etapa en cambios sino en un cambio de etapas”

Formación Politécnica

Por Elizabeth Ortega

Con esta contundente invitación a la reflexión clausuró Julio Lage, Presidente del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Madrid, la jornada “Transformación digital y Formación permanente” que convocó en la mañana del miércoles 25 de octubre en el  Paraninfo de la Politécnica a su Rector, Guillermo Cisneros, al Consejero de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid, Rafael Van Grieken, al Dir. General Adjunto del Banco Santander, Adolfo Ramírez, quien sin rodeos sentenció ante el auditorio: “Digitalízate o desaparece” y al Dir. del Centro de Estudios Ramstad Research,  Valentín Bote que para serenar el clima vaticinó: “Lo que sabes hoy, en 5 años no será necesario”. Unas jornadas muy necesarias para adelantarnos al cambio de etapas que estamos transitando.

“Es difícil encontrar en la historia un cambio que haya generado en el curso de la humanidad la revolución que estamos viviendo con las TIC, ni siquiera equivalente a la Revolución Industrial”, sostuvo el Consejero de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid, Rafael Van Grieken en la inauguración de la jornada “Transformación digital y Formación permanente”. En su reflexión hilaba que, si bien es cierto que en la Revolución Industrial la destrucción de empleo y las consecuencias sociales para España -por no saber subirse a ese tren- la seguimos pagando aún hoy, en esta ocasión, tenemos la oportunidad de resarcirnos “y no sólo que España no se quede atrás sino que lidere el cambio de una economía basada en el conocimiento”.

Lucía Yanguas

 

En su alocución, el Consejero, vislumbraba un papel preponderante de las Tecnologías de la Información y el conocimiento (TIC), no como  un valor en sí mismas sino por su aportación instrumental en áreas como la genómica o la bioinformática. Y ahí es donde apostó por situar a las TIC como piedra angular de la Comunidad de Madrid, basándose en dos criterios fundamentales: El primero es “no acomodarnos en adoptar un papel de consumidores de I+D y optar por ser generadores de innovación, lo que exige políticas que incentiven esa mentalidad y destrezas desde la formación en Educación Secundaria con asignaturas como Tecnología, Programación y Robótica en lo que estamos siendo pioneros y ya estamos barajando la posibilidad de llevarlo a 5º y 6º de Primaria para fomentar ese desarrollo”. Y el segundo es “aprovechar la tecnología para internacionalizar más nuestras empresas ganando en competitividad, ya que la materia prima es inmejorable”.

Lucía Yanguas

El Rector de  la Universidad Politécnica de Madrid, Guillermo Cisneros, hilando con el mensaje que había desarrollado el consejero, al que le dedicó unas palabras de reconocimiento muy asertivas,  inició su alocución con contundencia: “La caducidad de los conocimientos cada vez es más corta. La transformación digital ligada a la formación permanente es una de las grandes revoluciones de la humanidad. Hablamos ya de la industria 4.0, prefiero hablar de evolución que de revolución por los matices negativos que conlleva de ahí que creo que gracias a la evolución de las TIC se relanza una necesidad de investigar más deprisa, ya que la caducidad de los conocimientos cada vez es más corta. Es necesario que se fomente la renovación constante de la formación puntera”. Y en su discurso apuntó una reflexión muy interesante sobre la confusión existente entre acceso a la información y el que seamos una sociedad bien informada. El conocimiento no hay que confundirlo con información que exige un proceso madurativo y reflexivo para convertirlo en conocimiento y un tercer paso definitivo que es generar sabiduría de la que se beneficie la sociedad. “La Universidad debe generar conocimiento en el entorno de las empresas teniendo al usuario o cliente en el centro”. Si no tendemos puentes y transitamos este camino de forma conjunta tendremos menos posibilidades de superar con éxito este cambio de etapa.

Dada por inaugurada la jornada, Adolfo Ramírez, director general adjunto del Banco Santander y responsable de Tecnología y Operaciones en España capta nuestra atención – micrófono en mano y sin esconderse tras el atril, símbolo de de la época analógica, con el título de su último libro “Digitalízate o desaparece”, aprovechando la ocasión y el foro reunido.

Lucía Yanguas

¿Cuáles son las claves para transformarse y competir en la nueva era? Esa pregunta que le sirve como hilo argumental para explicar qué está ocurriendo en este momento histórico en el que la “digitalización está provocando un cambio equivalente a lo que supuso el descubrimiento de la rueda  hace miles de años, el microscopio en el siglo XVI o la bombilla de Edison en el XIX”.

Libro: Digitalízate o desaparece

Al auditorio ya lo tenía entregado. El ritmo de su discurso, el énfasis con el que desmenuzaba los mensajes y los interrogantes con los que conseguía mantener el feedback con cada uno de los presentes, convirtieron la ponencia  de este directivo, fundador y presidente del Comité de Entidades Financieras de la AEC (Asociación Española de Calidad),  con una larga trayectoria en la banca española, liderando procesos de transformación comercial y tecnológica durante más de treinta años, en un estímulo constante para nuestros sentidos. “Estamos ante la tormenta tecnológica perfecta, y tenemos que entender la nueva realidad que se está perfilando, para desde el conocimiento, tomar las decisiones correctas”.

Lucía Yanguas

En su discurso  describe la dinámica de transformación holística que tendrán que acometer las empresas desde el entendimiento del nuevo contexto, que ha generado la disrupción digital, para reformular su estrategia y abordar la redefinición de sus dimensiones clave en las que el usuario o cliente tienen que estar de verdad, y no solo sobre el papel, en el centro de la toma de decisiones de la empresa. Y aquí acuña un concepto que a muchos nos dibujó una sonrisa y es el del cliente con superpoderes de comparar, co-crear, compartir y arruinar o elevar la reputación de una marca, como le ocurriera en el 2008 a la aerolinea United. Si les ha provocado curiosidad la anécdota citada, les cuento que está protagonizada por la banda Sons of Maxwell que viajaba de Halifax a Nebraska y en la escala en Chicago se dieron cuenta que estaban tratando sin ningún cuidado sus guitarras, que eran transportadas en el almacén. Cuando pidieron explicaciones, nadie se las dio. Al llegar a su destino, las guitarras estaban rotas y la areolínea no asumió el importe de unos miles de dólares que reclamó el canadiense Dave Carroll, vocalista de la banda. En el 2009, pusieron en YouTube una canción de protesta titulada “United rompe guitarras”, que tuvo más de 2 millones de visualizaciones lo que causó un impacto muy negativo en la imagen de United ante la gente que le costó 1.800 millones de dólares.  “Este es uno de los superpoderes que tenemos ahora y que aún muchas empresas no están preparadas para explotar ni asumir”, sentenció Ramírez. “Para operar en el S.XXI es necesario la disponibilidad inmediata, la presencia omnicanal -física y virtual-, la simplicidad de los procesos, ofrecer una experiencia diferencial, aumentar la calidad del servicio y ser ejemplares en la responsabilidad y transparencia. No se tolera el engaño y  la ausencia de transparencia. Y la tecnología ayuda a ello”.

Y para ser capaces de llevar a nuestras empresas a transitar por este cambio de época en el que tenemos solo dos opciones: digitalízate o desapare, es imprescindible asumir un liderazgo de proximidad pero siendo valientes y empezando desde cero.  “No hay nada peor que decidir desde la ignorancia. Y una vez obtenido ese conocimiento tenemos que pasar a la ejecución, que es donde radica la diferencia entre las empresas con éxito y las que no.  Este proceso es necesario, irreversible e inmediato. No podemos dar saltitos, o damos un gran salto o los parches nos conducirán a la desaparición”.  Para concluir con un mensaje contundente: “Con una actitud positiva, cada transformación es una oportunidad”.

Lucía Yanguas

Tras este panorama que no dejaba lugar a dudas, Valentín Bote, director del Centro de Estudios Randstad Research, tenía que dibujarnos el espacio que se perfila para el 2025 en el que “lo que sabemos hoy en 5 años no será necesario” lo que nos obliga a una “Formación Permanente” que era el título de su ponencia.  ¿Estamos concienciados para ello? ¿Cómo motivamos al cuerpo de trabajadores que se ha acomodado y que se siente respaldado legalmente  para que se sume a esta revolución imparable? ¿Cómo solucionamos que el 55% de las empresas declaren tener dificultades para encontrar perfiles Steam, de profesionales altamente cualificados, a los que las máquinas no les pueden quitar su trabajo? ¿Habría que reformular el acceso a la universidad dependiendo de las necesidades de trabajadores futuros que se preven? Todos estos interrogantes se fueron abordando en el transcurso de una ponencia en la que se presentó el último informe de  esta empresa de recursos humanos, “La digitalización: ¿crea o destruye empleo?” elaborado por Randstad Research que apunta que la digitalización creará unos 1.250.000 empleos en España durante los próximos cinco años. Todos ellos están interconectados con el acrónimo STEAM, que engloba las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería, artes, y matemáticas.

Pero España no está preparando a sus estudiantes y universitarios para ello. De hecho,  390.000 de esas nuevas ocupaciones entrarán dentro de dichas categorías, mientras que otros 689.000 puestos darán soporte a las primeras y 168.000 serán indirectos, pero relacionados con ellas y sin embargo ha descendido el número de matriculaciones en ingeniería. “Hay un déficit de talento y aunque tenemos un 44% de universitarios también tenemos un 33% que no ha superado la ESO mientras la media europea es del 13%. ¿En qué van a trabajar estos jóvenes? En la reposición generacional de los trabajos manuales porque el mercado sólo va a crecer en el tramo de los medio y altamente cualificados. La digitalización en nuestra sociedad es un proceso ya imparable, lo que exige plantearnos medidas integrales desde el campo político, educativo y empresarial que nos permitan ser optimistas ante esta fotografía que se nos pone por delante”.

Con este proverbio africano con el que el señor Bote cerró su intervención, concluyo esta crónica: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy”.