¿Para el 2018?: Una sociedad con menos pobreza

“La pobreza es una situación de desarraigo en todos los sentidos como es el familiar y social. Es la manera más extrema de la exclusión de las personas. Es un momento donde se les despoja de todo lo que son. Quien está en situación de pobreza, deja de formar parte de la sociedad y se siente solo”, nos relata con cierta indignacion Juan Daniel Ugalde, Trabajador Social de la Fundación San Martín de Porres que trabaja desde hace décadas con el fenómeno del sinhogarismo, que no sólo engloba a quienes carecen de un techo sino a quienes  viven en alojamientos que no reúnen las condiciones mínimas para un adecuado desarrollo humano y social.  En Navidad, cuando el Nacimiento nos recuerda la Luz de una nueva vida queremos darle visibilidad a una realidad, que en demasiadas ocasiones mantenemos en la penumbra.

El pasado mes de octubre, en un discurso pronunciado en la sede central de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, el Pontífice denunció la “indiferencia” de la sociedad ante las miles de personas que mueren de hambre y desnutrición cada año.  En la actualidad el hambre y la desnutrición afecta a 815 millones de personas, el 11% de la población mundial. Según el último informe de la FAO, el hambre volvió a aumentar en el mundo el año pasado tras casi una década de progresiva disminución. Y si centramos los datos en nuestro país, uno de cada cinco españoles es pobre o está en riesgo de exclusión social. No miremos para otro lado.

. Rome (Italy), 08/02/2015.- A handout picture provided by Vatican newspaper Osservatore Romano shows Pope Francis being greeted during a visit to a refugee camp in Rome, Italy, 08 February 2014. (Papa, Italia, Roma) EFE/EPA/OSSERVATORE ROMANO / HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES

El Papa Francisco   celebró el pasado domingo 19 d enoviembre  la primera Jornada Mundial de los Pobres bajo el lema ‘No amemos de palabra sino con obras’, movilizando a los católicos para que colaboremos activamente contra la pobreza.  Como amar es obrar dio ejemplo  almorzando junto a 1.500 personas necesitadas en el Aula Pablo VI, en el Vaticano, a escasos metros de su residencia en la Casa de Santa Marta. Otras 2.500 personas con dificultades económicas fueron invitadas a comer en diferentes seminarios y colegios católicos de Roma.

Los pobres “son nuestro pasaporte al Paraíso” nos ha recordado y  no basta con “no hacer nada malo”, para ser buenos cristianos no podemos dejarnos llevar por la “indiferencia”. “La omisión es también el mayor pecado contra los pobres”, advirtió Francisco. “Es mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuestión seria nos molesta, es también indignarse ante el mal, pero no hacer nada”.

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