Predicar con el ejemplo

Predicar con el ejemplo

Por Elizabeth Ortega

El principio de la educación es predicar con el ejemplo, se decía para sí el economista y político francés Turgot. Y cuando se consigue trasladar esa coherencia a los alumnos no es de extrañar que se coseche el  éxito educativo que se vivió en la noche del pasado 18 de mayo en el Teatro Goya de Madrid. Por vez primera se graduaban los alumnos de 2º Bachillerato del colegio San Bernardo junto con los de 4ºESO del colegio María Cristina,   en un acto histórico para la Fundación San Bernardo, que aglutina a ambos centros desde el 2011. Las luces en cascada de los móviles inmortalizando la imposición de la beca de los 103 alumnos, le otorgaron a este ritual de paso un áurea especial.  Cada principio requiere un final. Y ya en la foto de familia encima del escenario, a las lágrimas contenidas, le siguieron las risas eufóricas y nerviosas de quienes emprendían el fascinante vuelo de su propia vida.

 

“El mayor éxito es conseguir que estos alumnos, que tienen historias personales muy adversas consigan graduarse. Muchos pueden pensar que es lo normal, pero no todos partimos de la misma línea de salida, y cruzar la meta, en estos casos, es muy gratificante porque la educación es la única arma que tenemos para transformar nuestras vidas y la sociedad” reflexiona Fausto Marín, Director del colegio San Bernardo, con la satisfacción que otorga la mirada, con perspectiva serena, transcurridas ya unas semanas del acto de Graduación del curso 2017-18, en el que los alumnos fueron los protagonistas. Y se dejó claro desde el principio, con la emisión de  un video que emocionaba por la sencillez de la forma y la lozanía del mensaje: ¿Qué soy?, ¿Qué he aprendido? y ¿Qué significa ser un alumno del Colegio San Bernardo?

Y en él pudimos ver a unos adolescentes que en primera persona asumen que: “Soy RESPONSABLE de mi formación académica. Capaz de tomar decisiones que me ayuden a mejorar y ayudar a los demás.  COMPETENTE. Sé cómo realizar mis tareas y para qué sirven. CREATIVO. El corazón no tiene fronteras y la imaginación menos. AUTÓNOMO. Soy el protagonista de mi aprendizaje.  INNOVADOR. Veo oportunidades donde otros ven dificultades. COMPAÑERO. Caminando el mismo sendero que otro, buscando lo mismo que él otro busca. CURIOSO. Crezco con las preguntas y la búsqueda de las respuestas. FELIZ. Somos felices, pero no perfectos. FAMILIAR. La familia son las personas de tu vida que te quieren en la suya. Y soy TOLERANTE, porque SOMOS COMUNIDAD”.

Fue una noche en la que los invitados a esta fiesta pudimos hacer una revisión introspectiva de lo que hemos aprendido nosotros, llegados a este punto de nuestra vida, escuchando lo que destacaban ellos: “He aprendido a sentirme acompañado, que es una de las cosas más importantes para la formación del espíritu del hombre. A ayudar a los demás. Tenemos dos manos para ayudar a los demás, así como para ponerlas al servicio del otro. A reflexionar sobre el sentido de mis acciones. A dar mi tiempo y gratitud a los demás. Gracias por todo lo que he recibido y está por llegar. A ser responsable. Asumiendo mis propias acciones y decisiones. A conocerse y a conocer a los demás. A valorar a las personas. A escuchar y respetar a los demás. Escuchar sin juzgar. Hablar sin ofender y observar sin despreciar.”

Unos mensajes que aguaron los ojos de más de un padre, madre o abuela que se pusieron sus mejores galas para vivir con los suyos ese momento que marcaba un antes y un después en su familia. Una mujer que por edad no sería probablemente abuela con  nuestros parámetros, al sentirse descubierta por mi mirada, me dijo “llevaba más de 10 años sin verlo, y lo crié yo… mi hija me ha pagado el viaje para verlo hecho un hombre”…

Mientras tanto en el video seguíamos escuchándolos contar qué se llevan de su experiencia educativa.

“Una mochila de conocimientos que he llenado paso  a paso. La comprensión del otro. Amigos. Trabajo. Trabajo en equipo. Risas y lágrimas. Recuerdos. Buenas experiencias. Logros con esfuerzo. Respeto al otro. Y hemos aprendido juntos cooperando como un equipo. Confiando en nuestros profesores y en nuestros compañeros. Naturalmente, representamos un compromiso a Dios y a los buenos actos que realizamos. Sabemos escuchar a otras personas. Encontramos juntos soluciones a las dificultades. Hemos crecido en vida, razón y fortaleza. #Naturalmente SOMOS DE SAN BERNARDO”.

Y como la familia la configuran las personas con las que te vinculan lazos de afecto que te hacen crecer, ya sean consanguíneos o no, Fausto Marín Sánchez, Director Titular del Colegio María Cristina se sentía así, como un padre orgulloso de cada uno de esos alumnos a los que había acompañado en su proceso de crecimiento personal.  “Estoy emocionado y contento porque es la primera promoción del colegio María Cristina y siempre que tenemos un acto de este tipo me acuerdo de una reunión de padres en la que unos no dejaban de llorar. Al finalizar la reunión en el salón de actos, me acerqué para hablar con ellos y me dijeron: Es que estamos muy contentos porque nuestro hijo pueda recibir una educación como ésta. En nuestro país sería imposible”.

Su hijo, Fausto Marín le dedicó unas palabras de elogio y reconocimiento a su padre, ordenado tras el fallecimiento de su madre,  que ahora podía presenciar el culmen de una tarea que inició en 1998 y disfrutar la cosecha de una siembra que llevará la semilla del San Bernardo por el mundo. “Este es el legado que os llevaréis en vuestras mochilas usadas que pronto las cargaréis con más conocimientos, razones, creencias, visiones, valores, ideas y sentimientos. Pero ya siempre formaremos parte de la vida de las personas que sois hoy y que seréis en un futuro. Ésta ha sido y será siempre vuestra casa”, concluyó con una voz entrecortada y un gesto de abrazo a los alumnos, al que  el auditorio respondió arropandolo con un aplauso que se prolongó en el tiempo.

En el transcurso del evento distintas personalidades  fueron invitadas a dirigirles unas palabras a los alumnos. Entre ellas,  la Delegada de Enseñanza del Arzobispado de Madrid y miembro del Patronato de la Fundación  San Bernardo, Inmaculada Florido, quien les animó a que no dejaran nunca de soñar.

El Delegado  Episcopal de Fundaciones  del Arzobispado de Madrid y Presidente del Patronato, David López Royo, fiel a su filosofía universalista macerada por los distintos países en los que le ha tocado desarrollar su trayectoria profesional, se dirigió a ellos hablándoles de la necesidad de enriquecernos con las aportaciones culturales de los demás, que no deben ser vistos como los otros… “No debemos ser engreídos. Debemos ser personas que desde la humildad quieren servir”, afirmó, para proseguir con algunos consejos. “No abandonéis nunca la oración. La oración es esencial porque nos lleva a meditar sobre los demás  y sobre la importancia que tiene Dios en nuestras vidas”. Quiso poner en valor la importancia de la mujer y la comunicación en la Iglesia acudiendo a Santa Teresa que “fue la mejor comunicadora que pudo tener la Iglesia en su tiempo. Todavía lo es. Y Santa Teresa nos lleva a cuatro elementos esenciales en nuestra vida académica. La memoria, hay que practicarla para seguir adelante. La imaginación, quien no la tiene, carece de futuro. La imaginación rompe, te hace feliz, te hace crecer. La razón. Todo tiene que dialogarse desde un punto de vista fundamental y esto solo es posible razonando, porque nos hará vivir el sentimiento del amor”. Y  remarcando este último elemento: el amor, concluyó su mensaje dándoles a todos, en distintos idiomas, la bienvenida “a éste, que es vuestro país”. Tras abandonar el atril y antes de tomar nuevamente asiento, Fausto Marín se dirigió hacia él abrazándole y agradeciéndole los esfuerzos y el entusiasmo mostrado en estos años.

Para cerrar el acto, el Vicario General, Avelino Revilla, miembro también del patronato de la Fundación San Bernardo,  pronunció unas palabras justas en su medida y contundentes que ganaron resonancia por el ritmo quedo con el que las hilvanó. “La vida es una larga peregrinación. No os quedéis quietos. Poner en juego vuestros dones al servicio de los demás”.  Y concluyó con la oración de San Bernardo

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.

Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, dignaos escucharlas y atenderlas favorablemente Virgen gloriosa y bendita. Amén.

El cardenal Osoro que excusó su asistencia al acto de graduación por incompatibilidades de agenda se ha comprometido a bendecir las nuevas aulas del colegio María Cristina al que acudirá en septiembre, para ofrecer la Eucaristía del nuevo curso. Y … vuelta a empezar. Pero siempre, predicando con el ejemplo.