“Soy vuestro servidor”

Por Elizabeth Ortega

La apuesta por la innovación tecnológica y el bilingüismo son las dos claves que marcarán el curso escolar 2017-18 en el colegio San Bernardo. “La gran noticia es que el centro sigue creciendo en alumnos y que los programas educativos se van a implementar en un grado superior”, sostiene Fausto Marín Chiva, director del colegio y secretario general de la Fundación San Bernardo, que entre sus dos colegios, el San Bernardo y María Cristina forma a un millar de niños, desde infantil a 2º de Bachiller, concertado hasta su última etapa. La multiculturalidad de sus aulas y la implicación de los alumnos, familias y profesores los están convirtiendo en un referente educativo. Al preguntarle por un lema inspirador en su trabajo diario, recurre al del Papa Francisco: “Soy vuestro servidor”.

La educación en España tiene un reto vertiginoso: la multiculturalidad. De su lidia dependerá el esbozo de una u otra sociedad para el futuro. Con discursos políticamente correctos enfrentados a realidades que dibujan un panorama educativo segregador, por estatus económico y orígenes étnicos, las escuelas con ideario católico están ofreciendo unas respuestas que perfilan un mundo más inclusivo.

La Fundación San Bernardo cuenta con dos colegios: el María Cristina con 240 alumnos de edades comprendidas entre los 3 años y 6º primaria y el San Bernardo que suma 780 alumnos e imparte desde infantil a Bachillerato, concertado hasta su última etapa. Un fuerte atractivo para los padres de una zona que ha crecido exponencialmente con la llegada de población inmigrante principalmente entre el 2000 y el 2008. Fausto Marín Chiva, secretario general de la Fundación San Bernardo, reflexiona abiertamente sobre los retos que nos presenta una sociedad cambiante que exige un modelo educativo multicultural y flexible.

¿Tener en un colegio alumnos con más de 30 nacionalidades puede verse como una debilidad?

En una primera etapa lo vivimos como un reto que nos preocupaba. Hoy ya nos sentimos con el convencimiento absoluto de defender que es una auténtica fortaleza y riqueza no sólo para los alumnos, sino también para el cuerpo de docentes.

El Colegio San Bernardo ya ha cumplido 50 años y se ha convertido en un icono del barrio. ¿Cuál es la clave del éxito?

El seguimiento personal. Acompañar al niño y a sus familias en todas las etapas educativas, evolucionando con ellos y adaptándonos a sus necesidades. El boca a boca en este entorno de la Avda. del Manzanares donde nos encontramos.

La gran novedad de este año es la innovación pedagógica y el bilingüismo

En el mundo en el que vivimos tenemos que ofrecerles a nuestros escolares la oportunidad de defenderse en igualdad de condiciones con otros alumnos. Por eso adoptamos el método porfolio como innovación pedagógica, apostamos por el bilingüismo en primaria y en secundaria se impartirá el 38% del horario lectivo en inglés.

La formación en valores es otro de los pilares educativos de los dos centros de la fundación.

Sí, de hecho en los últimos cursos el Colegio San Bernardo ha ido involucrándose cada vez más en los actos organizados por la Diócesis de Madrid, como la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 JMJ, los actos de la Misión Madrid, la festividad de San Isidro y otras actividades culturales y religiosas dentro del propio centro.

Se percibe en el ambiente el orgullo de pertenencia a este colegio

Por esta razón y porque consideramos que la participación activa en distintos actos y actividades culturales forman parte de la educación integral de nuestros alumnos, hemos propuesto una nueva iniciativa encaminada a crear un equipo de alumnos Voluntarios del Colegio San Bernardo.

Buscamos alumnos que participen en distintas actividades dentro y fuera del colegio, pero siempre relacionadas con él y su ámbito, que colaboren con carácter voluntario, desinteresados, y de manera gratuita como manifestación de solidaridad y servicio en favor del otro.

¿El colegio María Cristina también participa del proyecto?

Claro. El perfil del voluntario sería de un alumno del Colegio San Bernardo, con una edad mínima de dieciséis años, que tenga la disposición de colaborar en las distintas actividades y actos con carácter voluntario. Este, establecería un compromiso de participación y colaboración, siempre bajo autorización familiar y con el acompañamiento y supervisión del centro en cualquier actividad que se le necesitase. Con este epígrafe surgía el Voluntariado en el Colegio San Bernardo, y se hacía extensible al Colegio María Cristina con sus profesores.

¿El origen está en el curso 2014-2015?

Ahí es cuando nace la llama del voluntariado que ha ido creciendo, afianzándose en la Fundación San Bernardo como un signo de identidad diocesana de servicio a los demás. Este movimiento de los miembros de la Comunidad Educativa se hizo rápidamente extensible también a los profesores y padres …

¿Y ahora es un voluntariado multigeneracional?

De hecho, actualmente el grupo de voluntarios está formado por 60 alumnos con edades comprendidas entre los 16 años y los 18 años, correspondientes a los cursos de 4º ESO y Bachillerato, 75 profesores de los dos centros de la Fundación San Bernardo, 35 padres de alumnos de todos los cursos y 10 empleados de administración y servicios de ambos colegios.

¿Qué habéis aprendido por el camino?

Hemos aprendido a convivir, a debatir, a cuestionar. El fenómeno de la inmigración nos ha situado en un contexto mucho más acorde a las realidades de grandes potencias como EE.UU: la multiculturalidad. Cuando nos juntamos en Navidades, la riqueza es extraordinaria. Entre ellos se ha generado vínculos de respeto y afecto indisolubles. Yo tengo críos que compatibilizan los estudios con trabajos que aportan un respiro en la maltrecha economía familiar, y esa experiencia compartida les muestra otras realidades a compañeros más acomodados que aprenden a valorar más lo que tienen.

¿Tiene algún lema de cabecera?

El del Papa Francisco: “Soy vuestro servidor”. No puedo entender el colegio sin servir a los críos, a las familias y a los profesores.

¿Por ese orden?

Sí, los más débiles siempre son los primeros.

Fundación San Bernardo