«No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí hacer cosas pequeñas con mucho amor»

El pasado mes de julio un grupo de colegialas del Colegio Mayor Roncalli y la subdirectora María Gª de Polavieja fueron a la India. El Padre Kiran Kumar, director del Divine Mercy English School, les invitó a ir como voluntarias al colegio situado en la paupérrima provincia de Andhra Pradesh. “Salimos de Madrid el 15 de julio con dirección a Andhra Pradesh, llenas de ilusión y sin saber muy bien lo que nos esperaba”.

María nos relata que su día adía consistía en ir al colegio por las mañanas. Esta institución lleva dos años en funcionamiento y gracias a donaciones se han escolarizado más de 300 niños de la cuarta casta, niños que antes no tenían la posibilidad de recibir una educación. “En el Colegio realizábamos actividades con los niños como clases de inglés, de matemáticas, manualidades, gymcanas…”. Lo que más les conmovió fue la forma en que las recibían cada día y cómo los niños estaban deseando que llegara el momento de que entraran en su clase para pasar un rato con ellos.

“Al salir del colegio cada tarde teníamos un plan diferente, fuimos a visitar ancianos, familias, a barrios muy pobres a llevar alimentos… Todas estas experiencias nos han hecho crecer como personas, nos ayudaron a salir de nosotras mismas y a agradecer todo lo recibido por nuestras familias”.

Algo que también les tocó profundamente es el carácter hospitalario del pueblo indio. “Creo que uno no se lo puede imaginar hasta que no está allí. Cada día nos preparaban una nueva sorpresa, nos ofrecían incluso más de lo que tenían, y esto tanto los sacerdotes que nos recibieron, como los profesores, las familias y los niños. Nos invitaron a cenar con mucha frecuencia y, a pesar del picante que muchas veces lo ponía difícil, disfrutamos cada uno de esos encuentros, con el corazón encogido porque sabíamos que nos estaban ofreciendo lo mejor que tenían”.

“Como broche especial –relata María- fuimos a pasar un fin de semana a Calcuta. Allí conocimos la Casa de las Misioneras de la Caridad y su preciosa labor con los pobres y enfermos, rezar ante la tumba de Madre Teresa, cuidar a una anciana que recogimos en la calle y hasta tuvimos tiempo de dar un paseo y visitar el Victoria Palace”.

Tanto para María como para las colegialas que la acompañaron ha sido un gran regalo todo lo vivido durante esos días, “cada una nos llevamos una experiencia y lección diferente para nuestra vida y en especial la del agradecimiento y el intentar, día a día, dar gratis lo que gratis hemos recibido”.

Porque como decía Madre Teresa de Calcuta: “No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí hacer cosas pequeñas con mucho amor”.